Despedida por discrepar con el jefe


En la entrevista de trabajo que realice el 27 de agosto, yo dejé claro que en el área laboral y el fiscal tenía tanto experiencia práctica como teórica pero que en el área contable aunque tenia conocimientos, había gestionado contabilidad pública pero no privada. El puesto era para realizar la gestión laboral, fiscal y contable de su empresa que hasta entonces la venía llevando una gestoría. Según él, al tener un mayor volumen de negocio le compensaba tener una persona contratada que se dedicara plena y exclusivamente a la empresa.

En un principio me ofrecieron un contrato de 2 horas, pero yo lo rechacé porque mi localidad de residencia está a 41 km del centro de trabajo y yo en vez de ganar dinero, perdía. Acepto estar, como dicen en mi pueblo, lo comida por lo servida, pero no puedo permitirme el lujo de aceptar un puesto de trabajo en el que ponga dinero. Cobraría 800 euros, me quedaban 460 tras descontar 200 de gasolina y 140 euros que pagaría a la gestoría por llevarme la contabilidad hasta final de año. Aunque es fácil con un balance y un traspaso de datos, y aunque hubiera tenido que realizar los registros contables desde enero hasta agosto, unos conocidos me recomendaron que no lo hiciera por si se había cometido algún tipo de error, fraude, etc. Firmaba nóminas de 1140 euros pero cobraba 800.

Me llaman el 29 de agosto para incorporarme el 01 de septiembre. Comienzo a trabajar y me encuentro con lo siguiente: no tengo programa de nóminas, ni acceso al sistema red (certificado silcon), ni el certificado de la AEAT, tengo un ordenador portátil rudimentario (lenobo pentium 2), acceso a internet mediante wifi,…. El día 08 comienzan a trabajar 41 trabajadores en la empresa (diferentes jornadas, categorías) y tengo que realizar una base de datos para más de 640 usuarios para realizar la facturación.

Mientras dan de baja a la gestoría que lo llevaba y me dan a mí los accesos pasa más de una semana. Las altas en la seguridad social son previas y en la administración del INSS a la que fui me dicen que tenían que haber empezado a moverse las cosas antes, y que puesto ya tenía el certificado, que tramitáramos las altas. Yo quería realizar a toda costa este trabajo ya que para eso me habían contratado, que si no lo hacia, mi jefe podía pensar que era una incompetente. Yo no podía pagar 800 euros a la gestoría para gestionar las altas. Le pedí por favor al funcionario que me ayudara, pero me dijo que le era imposible que desde el 01 de enero las empresas con más de 5 trabajadores, debían realizar los trámites de afiliación-cotización mediante el sistema red. No tiro la toalla y me voy a otra administración del INSS y bendito sea Dios, encontré a un funcionario que como yo estaba empezando, me ayudó. Aunque tuve que ir varias mañanas, porque no podía dedicarme más de una hora para evitar colas, el día 8 yo tenia dada de alta los trabajadores y ese mismo día me dieron de alta a mí, no lo hice con efecto retroactivo al día 01 para evitar sanciones.

Por las tardes me dediqué a atender al publico, a realizar la base de datos para facturación (las fichas me las iban dando a cuenta gotas los trabajadores), colocar la oficina y archivar, hasta entonces el empresario había trabajado en su casa pero al ampliar el negocio alquiló una oficina para atender a trabajadores y a usuarios del servicio que prestaba. Como habían estado pintores, albañiles,… estaba algo sucio y como me quedaba en la oficina a comer, las 2 horas libres las dedicaba a limpiar la oficina, sin que mi jefe me lo pidiera. No había nadie contratado para hacerlo, y me parecía que si alguien venia y encontraba todo sucio daba muy mala imagen a la empresa. El día 17 tras pedirlo incansablemente me instalan el programa de nóminas, el cual no tenia servicio técnico. No lo conocía, el que pedí, que era el que sabía manejar, no me lo pudieron proporcionar y tuve que aprender a utilizar el nuevo. Perdí un par de días en introducir los datos de los trabajadores y aprender a manejarlo. Cuál es mi sorpresa cuando saco los recibos de nóminas que da error (tengo la manía de hacerlas en una hoja de cálculo y comparar los resultados con el programa), y no sabía donde estaba el fallo. No podía domiciliar los seguros sociales. Llega el día del pago de nóminas y el programa seguía dando errores. Afortunadamente tenía mis cálculos y conforme a estos hice la transferencia. Dos días después mirando en foros de internet, consultado a compañeros, doy con los errores.

Si antes sin el programa de nóminas el ordenador iba lento, con la instalación de este era para desesperarse y para colmo de mis males, ¡se infecta con un virus! Cuando menos lo esperaba, ya que me dañaba los archivos, y ¡tenía que empezar de nuevo! Mis prioridades eran las tareas que tienen plazos, en segundo lugar las que no corrían tanta prisa. Mi jefe mientras tanto empieza a pedirme informes de gastos, (no tenia facturas porque los proveedores aunque se las pedían no me las enviaban) y previsión anual de ingresos y gastos. Llega el 01 de octubre: 20 de octubre impuestos! Hasta el día 13 me están llegando facturas. El día 14 (domiciliación de impuestos) me costó una llantera y un ataque de nervios hasta que puede enviarlos porque el ordenador empezó a dar errores. Aunque la contabilidad la hacían en la gestoría, yo llevaba un registro en Excel de las facturas que tenia por proveedores y conceptos, por si al llevarlas a la gestoría me perdían alguna, me creé un calendario de pagos. Entraba a las 08 de la mañana y salía a las 08 de la noche, había días que me llevaba trabajo a casa y me llevaba mi propio ordenador al trabajo para avanzar más. Mi jefe al verme agobiada -reconozco que soy muy nerviosa y no tener el control sobre las cosas me pone aún peor-, me dice que va a contratar a alguien con más experiencia que yo para que aparte de que me ayude, me termine de formar (había cosas que yo no sabía como por ejemplo, cómo devolvía la empresa al empresario el dinero que había aportado el propio empresario de su cuenta corriente a la empresa. Yo averigüé que esto se hacía como un préstamo hipotecario y como tal estaba sujeto a una retención, como es lógico mi jefe quería obtener el máximo beneficio y para ello evitar pagar el menor número de impuestos, seguros sociales, etc. Yo por desgracia no podía ayudarle en esto porque desconozco mucho sobre esto, el necesitaba a alguien con más picardía.

Esta persona llega el 24 por la tarde, y mi jefe me dice que estoy bajo sus órdenes, que todo lo que venía haciendo lo va hacer él. Este nuevo trabajador me cambia el archivo. El jueves 27 de octubre, como mi ex-jefe no encontraba un listado que le había dejado encima de la mesa, delante del nuevo y de otro trabajador que se encontraba en la oficina, me preguntó que dónde estaba. Yo le contesté que lo había dejado encima de su mesa, me dirigí a ella, busqué el documento, se lo di y le dije que no iba a consentir que nadie pusiera en duda mi trabajo. A él no le sentó bien el tono de voz en el que se lo dije y menos que el nuevo lo oyera. Me llamó para que fuera a su despacho y como estaba muy nerviosa, a punto de llorar, intenté darle largas. Pero a la mañana siguiente ya no le pude eludir y hablamos. Me dijo que el tono de voz con el que le había hablado (reconozco que le alcé la voz) era motivo de despido. Y yo ya no pude aguantar más y llorando solté todo lo que me había callado estos 2 meses. Lo llevaba escrito en un papel que redacté en mi casa la noche anterior y le pedí que me dejara leerlo (esto tampoco le gustó). Lo hice para evitar que los nervios me impidieran hablar. En primer lugar le dije que era licenciada en empresas y no en videncia, parapsicología, o médium y que había datos que no le podía proporcionar. Yo sin datos ciertos no doy ningún tipo de informe, estadística, etc. Que los medios que me había proporcionado me habían ralentizado el trabajo y que había tenido que buscarme los medios y las formas para sacarlo adelante. Ahora que ya estaba todo puesto en marcha, trabajadores, listados, facturación, etc. me dice mi jefe que no le valgo, que a lo mejor en otras empresas era muy buena, pero que en la suya no le servía, que él necesita a alguien con más experiencia, que se había equivocado en elegirme y que no quería tener a alguien tan quemada como yo en la empresa. Yo le juré que no estaba quemada, y me dijo que no le agradaban las personas que juraban. Que no le daba datos y que yo, a mi ritmo (esto no sé si lo decía para decir que lo siguiera haciendo como hasta ahora o como “espabila chica”). Me dijo también que se me fuera de la cabeza que el ser licenciada me iban a dar puestos de responsabilidad, o me iba abrir las puertas, vamos que no tenía nada, aunque esto no hacía falta que me lo dijera porque cuando sales de la universidad no sabes nada. Que recogiera mis cosas y que me marchara, eran las 12 de la mañana, y yo le dije que al menos me dejara de finalizar la transferencia de las nóminas y explicarle lo que quedaba de facturar y pendiente al nuevo trabajador, que no me gustaría marcharme dejando cosas pendientes. A las dos de la tarde abandonaba las oficinas, volví la semana después a que me firmara el certificado de empresa y la nómina, y esa misma tarde me di de baja en la seguridad social desde allí.

Desde noviembre estoy desempleada, si no me hubiera quejado tendría trabajo. Mi ex-jefe me ha dejado algo fastidiada, no se si pensar si lleva razón, o creer en lo que me dicen las personas a las que se lo he contado: que lo mejor que me ha podido pasar es que me despidieran. Lo que tenía que haber hecho es haberme negado a trabajar con los medios que tenía. Hubiera quedado mal también, y se me hubiera despedido por no querer trabajar. Cuando no es así. De todas maneras llevaba las de perder.

 

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