Lo que acontece en el bar ‘100 Montaditos’ en la Plaza de Armas de Sevilla, es un ejemplo más de la represión y de la cacería antisindical a que se ven sometidos los trabajadores que tratan de ejercer sus derechos laborales. Manuel y Candela, trabajadores de uno de los establecimientos franquiciados de la cadena ‘100 Montaditos’ en Sevilla, cuentan a Abusos Patronales como desde mayo de 2012 soportan la persecución del patrón por afiliarse a un sindicato y convocar elecciones sindicales.

“Tengo cinco millones de parados para elegir, ahí tienes la puerta”.

‘Echaron a una persona que hacía de intermediario con el jefe para los problemas con los horarios y otras cosas. Entonces no sabíamos a qué teníamos derecho ni a qué no, y fuimos a UGT a informarnos. Nos aconsejaron que eligiéramos un delegado, un representante sindical. Y que para eso había que hacer unas elecciones sindicales. Y es lo que hicimos; nos afiliamos. Desde UGT se mandó a nuestro jefe una carta informando que iban a celebrarse elecciones sindicales, con las personas que iban como candidatos, y a la semana siguiente nos despidió a todos, menos a una -que echó después-, porque en esa fecha estaba de baja por embarazo’.

Represión antisindical

En los días siguientes ese empresario fue despidiendo uno a uno a esos trabajadores candidatos a las elecciones y en la carta de despido argumentaba que no podía mantener esos puestos de trabajo. Pero, conforme iba despidiendo a los anteriores iba incorporando a otros nuevos, y en sus contratos se recogía que era ‘por la subida de ventas’. Con aquellos despidos el dueño del ‘100 Montaditos’creyó evitar la celebración de las elecciones y, confiado en su impunidad, por fax comunica a UGT lo siguiente:

‘…las elecciones no se pueden convocar porque los empleados candidatos ya no formaban parte de la plantilla…’.

Fue una equivocación grave pues, según UGT, las elecciones sindicales sí podían convocarse y celebrarse. Aún así, en un primer intento, el empresario impidió que se realizaran. No lo logró en la segunda ocasión, a pesar de que llegó acompañado por la policía provocando a los trabajadores. A pesar de todo, con coacción incluida, se pudieron celebrar las elecciones sindicales y Manuel fue elegido delegado sindical. Es decir, este centro de trabajo dispone de representación sindical legítima aunque el patrón no la reconoce y quiere eliminarla.

Mientras tanto, los trabajadores habían denunciado las cartas de despido y quedaban a la espera de una fecha para el Acto de Conciliación en el CMAC (Centro de Mediación, Arbitraje y Conciliación). Cuando se celebró esa conciliación se ofreció la opción del despido o el de la readmisión, que es lo que eligieron los trabajadores aún teniendo en contra la voluntad del dueño:

‘…su abogado dijo que si optamos por el trabajo, eso iba a ser una guerra’

Reincorporación y persecución laboral

La reincorporación de los tres trabajadores despedidos al bar ‘100 Montaditos’ en la Plaza de Armas de Sevilla se produce en el mes de julio de 2012. Desde el primer día, hasta la fecha de hoy febrero de 2013, no dejaron de sufrir persecución antisindical, desprecio a sus derechos laborales, coacción, amenazas y continuas sanciones improcedentes. ¡Y sin cobrar un solo salario desde el mes de abril del año 2012!

‘… dice que no nos va a pagar; que hagamos lo que queramos, que no nos quiere allí. Es su única arma para que yo me canse y me vaya. Lo que quiere es que le firme la baja voluntaria. Y dice, ya lo sabes: ahí tienes la puerta’. ‘…Dice que en España tiene cinco millones de parados para trabajar, que si no nos gusta esto, ahí tenemos la puta calle, la puta puerta. Que él tiene cinco millones de parados para trabajar’.

Tras la reincorporación al puesto de trabajo, el empresario comienza su estrategia sistemática de acoso y exclusión de los tres trabajadores, hasta el punto que el mismo día de su incorporación en julio de 2012 obliga a los trabajadores a irse de vacaciones (sin sueldo) sin otra justificación que no quiere que estén allí, que no les va a dar horarios y, por supuesto, que no lo va a hacer con escrito alguno.

Durante el mes de septiembre vuelve a sancionar a los trabajadores de empleo y sueldo con la coartada de que no llevan puesto los uniformes (uniformes que no proporciona).

En enero de 2013, repite la suspensión de empleo a Candela alegando que gritó y amenazó a otros compañeros. Compañeros, por cierto, que les han retirado la palabra por temor a represalias.

‘…desde el 1 de enero, no podemos pisar el bar. Cada vez que vamos nos sanciona de empleo y sueldo. Y cuando me voy a reincorporar, como esta última vez, me vuelve a sancionar con 30 días de empleo y sueldo’

Por su parte Manuel, delegado sindical, después de una alta médica e inmediatamente después de su incorporación, por tercera vez es suspendido un mes de empleo y sueldo por este empresario, sin otro argumento que el de ‘no quiere tenerle allí’.

El desprecio de este patrón a los derechos y a la legislación laboral sigue ampliándose cuando niega a Candela turnos de maternidad por la custodia de su hijo, o cuando hace llegar a estos trabajadores de un día para otro los horarios y turnos de trabajo para la semana que entra, burlándose y sin consideración por sus planes o vida personal. Y a sabiendas somete a estos trabajadores a tareas degradantes como las de raspar chicles del suelo con espátula o limpiar las patas de las mesas.

Efectos en la salud e impunidad

Esta situación de persecución y humillación laboral por parte del empresario ha afectado a la salud de los trabajadores provocándoles ansiedad y depresión. Y se ha mantenido con impunidad a pesar de que estos hechos fueron denunciados en la inspección de trabajo. Una inspección, por otra parte, que únicamente ha logrado de esta empresa que Candela disponga de turnos maternales en la mañana, tal como establece el Estatuto de los Trabajadores.

Además, sobre ese centro de trabajo recaen indicios de actividades ilegales como es el pago en dinero negro de las horas extras y parte de los salarios que, como denuncian los trabajadores, es una práctica que funciona habitualmente entre los franquiciados de la marca ‘100 Montaditos’.

El día 30 de abril de 2013 estos trabajadores tienen fijada la fecha del Juicio en el que esperan poner fin a la pesadilla que ha supuesto trabajar en estas condiciones. Un lugar de trabajo en el que de forma arbitraria y sistemática se ha despreciado la legislación laboral, se ha reprimido el movimiento sindical y se han anulado los derechos de los trabajadores.

Esperemos que esta denuncia sirva para que otros y otras, en situación laboral parecida a la de Manuel y Candela, hagan oír su voz contra el abuso y la represión sindical en los centros de trabajo.

Entrevista realizada por Javier Blanco Aguilar. Sevilla, febrero 2013.