Coge el dinero y vete: Los trabajadores reclaman ante la justicia derechos y cantidades pero han dejado de litigar por los despidos


Miedo, hartazgo, impotencia. Se entremezclan en las cada vez más tensas y deterioradas relaciones de trabajo y forman parte indisoluble del actual escenario de crisis. Los trabajadores aguantan situaciones laborales antaño insostenibles para mantener un empleo que, en muchos caso, pierden sin ni siquiera recibir las indemnizaciones que les corresponde. Entonces acuden a los sindicatos.

Acuden a los sindicatos a consultar, sobre todo, las cuantías que les corresponde por despido o finalización de contrato pero también para conocer la legalidad de ciertas exigencias laborales y en menor medida las posibilidades de enfrentarse a situaciones que pudieran ser abusivas. En cualquier caso, de manera habitual repiten la consulta antes de actuar, salvo que lleguen varios compañeros con un mismo problema que entonces urgen una salida y en número creciente las consultas no pasan de ahí, no tienen consecuencias.

Son situaciones y pautas que se repiten en las asesorías jurídicas de UGT y CC OO, en las que se han experimentado un importante número de consultas en los dos últimos años pero también se ha detectado mayores dudas y resistencia a formalizar las demandas.

Tomando como referencia las consultas realizadas en la asesoría de la central socialista y que se traducen en demandas ante la autoridad laboral y ante los juzgados de lo Social en Pontevedra, en lo que va de año el grueso (algo más del 45%) tiene como objeto reclamar cantidades (atrasos salariales, “errores” en liquidaciones e indemnizaciones).

Además detrás de buena parte de los despidos contestados en el juzgado también está una reclamación económica, dado que lo habitual es plantear demandas por despido “improcedente”. En este capítulo se aglutina casi el 19% de los casos evaluados en el último año.

Por contra los calificados como despidos “objetivos” (de índole económica), que ya suponen un 40% del total, apenas son recurridos por los afectados, conscientes de que la ley es favorable a los intereses del empresario y, fundamentalmente, porque un litigio deja sin ingresos al demandante, cuando menos entre cuatro y seis meses, dado que hasta que tenga una sentencia ni puede percibir la indemnización del Fogasa (Fondo de Garantía Salarial) que le correspondería si lo hubiese aceptado ni la prestación por desempleo. Las reclamaciones por despidos “objetivos” apenas suponen el 2,5% de la actividad jurídica de UGT.

Bien escaso

La situación de indefensión en la que se encuentran muchos trabajadores de empresas en crisis se manifiesta en los casos de extinción de contrato por incumplimiento empresarial –falta de abono de salarios y de trabajo efectivo–, una tipología que se ha incrementado en los últimos tiempos debido a que, tal como explican fuentes sindicales, “la gente prefiere permanecer en el trabajo, aunque se le adeuden cuatro o cinco mensualidades, ante la dificultad de encontrar otro empleo para, por lo menos, permanecer de alta y seguir cotizando”.

El empleo, resumen estas mismas fuentes, es un bien escaso y como tal el objetivo principal de los trabajadores es conservarlo.

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2011/11/18/coge-dinero-vete/598611.html

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