Piden cárcel para Karina Falagan por explotar a brasileños


La Fiscalía pide dos años y medio de cárcel para la hostelera de la playa de Samil Karina Falagan por un supuesto delito contra los derechos de los trabajadores. Su exnovio brasileño y dos empleados de la misma nacionalidad a los que despidió la denunciaron por someterlos a condiciones laborales que no cumplen los convenios colectivos del sector cuando trabajaron un mes del verano del 2008 en el restaurante Jonathan?s.

Los denunciantes dicen que su patrona se aprovechó de que eran inmigrantes sin papeles para despedirlos sin hacerles la liquidación y los obligaba a trabajar en jornadas excesivas sin cobrar las horas extras. Ella lo niega todo y cree que es una venganza de su exnovio José Carlos, un campeón de taekuondo de Pernambuco.

«Mi expareja era un vividor y a los otros los eché por robarme. Estaban compinchados, eran el trío de Guadalupe», dijo ayer la hostelera a las puertas del Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo. El juicio fue aplazado porque la expareja de la empresaria reside ahora en Brasil y no pudo venir a Vigo. Declarará por videoconferencia cuando se fije la nueva fecha del juicio.

Falagan admitió, en los pasillos, que contrató a dos de los empleados sin seguridad social porque no pudo tramitar los papeles a tiempo en Extranjería. Su exnovio no trabajaba para ella. «Les moví los papeles para ayudarles», comentó ayer.

Llamada anónima

Falagan relató ayer su versión. En el 2008, llevaba un año de relación con su novio. «Y no trabajaba para mí», apuntó. Aseguró que incluso le pagó una estancia en el Bierzo para recuperarse. Luego, una amiga le recomendó que contratase a su marido, otro brasileño, como camarero de la terraza a partir de julio. A su vez, este le habló bien de un compatriota para ayudar en la cocina, al que también fichó. «El convenio de la hostelería es de 800 euros al mes y yo les pagaba 1.200, con comida y alojamiento», dijo. Según la empresaria, su novio avisaba de sus movimientos a los dos empleados y, siempre según su versión, los pilló cuando le llevaron de la caja 1.700 euros. Los despidió y, tiempo después, su novio rompió la relación. Al poco, relata Karina, alguien llamó a la policía de forma anónima para denunciar que el Jonathan?s tenía un trabajador ilegal, y su expareja se presentó como tal. «Se alió con los dos despedidos. Hay enemistad manifiesta contra mí y lo vamos a probar», dice.

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2011/10/28/0003_201110G28P9991.htm

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