Un empresario admite que acosaba a sus empleadas y abusaba de ellas


Un empresario del sector de las limpiezas, Eduardo Mastral, admitió ayer en la Audiencia Provincial de Zaragoza que a lo largo del 2008 sometió a tocamientos de carácter libidinoso y a actos de acoso sexual a siete de sus trabajadoras. Varias de ellas dependían de ese empleo para subsistir, lo que les impedía abandonarlo a pesar de las angustiosas e intimidatorias situaciones que vivieron.

El industrial se sentó ayer en el banquillo de la Sección Primera de la Audiencia durante una breve vista oral –duró unos minutos– en la que la Fiscalía, su abogada defensora –la penalista Cristina Ruiz-Galbe– y la letrada Noemí González, representante de la única de las denunciantes que ejerció la acusación particular formalizaron el pacto que habían consensuado poco antes. Mastral fue condenado a pagar cuatro multas de 3.240 euros como autor de otros tantos episodios de abusos sexuales y una sanción de 1.800 por un delito continuado de acoso sexual, además de recibir una pena de un año de cárcel e inhabilitación por otro caso de abuso en el que llegó a efectuar tocamientos en su órgano sexual a una de las víctimas por debajo de la falda.

La investigación se abrió el año pasado, dos después de que el acusado cometiera los abusos sexuales y acosara a sus empleadas. La prueba clave fueron unas cintas de vídeo de las cámaras de la seguridad de la empresa que estaban en poder de la esposa del industrial, y que esta –hoy están divorciados– llevó al juzgado. En ellas podían verse algunos de esas agresiones, cuya existencia ratificaron posteriormente siete de las víctimas ante la Policía.

La Inspección de Trabajo llegó a imponer varias sanciones a la empresa de limpieza por la conducta de su responsable.

ATAQUES La empresa de Mastral tenía una plantilla de unos sesenta trabajadores, varias de las cuales eran mujeres a las que contrataba a través del Inaem, anuncios en prensa, alguna organización patronal e, incluso, oenegés. “Dada la situación de necesidad de las víctimas de obtener un puesto de trabajo, se aprovechó para obtener sus favores y satisfacer su instinto libidinoso”, señala el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, cuyo relato de hechos aceptó ayer el acusado con un leve retoque.

Una administrativa sufrió el acoso durante nueve meses en los que Mastral llegó a desabrocharle botones de la camisa, además de preguntarle si le gustaban determinadas prácticas sexuales. La entrevista de admisión de otra trabajadora incluyó quitarse el jersey y que el empresario le midiera los pechos con un metro metálico –duró un mes–. La de otras dos que no se dejaron tomar medidas –a una la despidió a los quince días– consistió en un interrogatorio sobre sus preferencias carnales. También se dejaron medir una aspirante a jefa de Personal –a la que Mastral sometió a tocamientos cuando esta accedió a desnudarse– y una empleada que tampoco permaneció más de medio mes en la casa.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/un-empresario-admite-que-acosaba-a-sus-empleadas-y-abusaba-de-ellas_713648.html

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