Oskar Pérez, extrabajador de Emaús Bilbao: “He sufrido un despido improcedente en Emaús tras contratos en fraude de ley”


Estuvo empleado durante tres años y nueve días en Emaús Bilbao. Fue responsable del grupo logístico y trabajaba con personas de inserción. «Me han hecho seis contratos. Cuando vi que me iban a echar, hablé con LAB y reconocieron que estaban hechos en fraude de ley». Quiere que se sepa lo que ocurre

Inserción.- «Para obtener el requisito de empresa de inserción no puede hacer un despido improcedente, aunque en mi caso la cooperativa lo ha reconocido»

Llevaba seis contratos durante tres años y nueve días en la cooperativa Emaús para el mismo trabajo de responsable de logística, pero en julio de 2013, «tras una baja laboral y después de cambiarme las vacaciones de verano de forma apresurada», criticó esa forma de proceder al gerente, José Gómez, y a partir de ahí «comenzaron las tiranteces». Lo que iba a ser un contrato indefinido al finalizar diciembre, se aplazó, «sin un justificante, al segundo semestre de 2014» y luego llegó el despido. A este afiliado de LAB la presidenta de Emaús le confirmó que «los contratos eran en fraude de ley».

– ¿Tuvo problemas con el gerente de Emaús para terminar así?

– No, yo hacía mi trabajo. En julio de 2013, al venir de una baja laboral por una contractura en la mano, me dijeron desde la secretaría que me habían modificado las vacaciones que me quedaban para agosto. No entendí cómo me avisaban en un periodo tan corto, cuando estaban planificadas desde marzo o abril. Acepté, pero pedí explicaciones y me trasladaron al gerente, que estaba de vacaciones en Mallorca. Eludió el contacto en ese momento. Modifiqué las vacaciones, pero en setiembre le dije que eso no se podía hacer. Le sentó mal y me contestó que me iba a enterar de lo que vale un peine, en tono de represalia. Desde entonces, la relación se enrareció con él.

– ¿Qué le pasó después?

– En noviembre me enteré de que iba a la calle. Me intenté poner en contacto con él para evitar ese desenlace. Hablé con la presidenta de la cooperativa, Rosa Gil, para decirle que me quería echar. Me contestó que tenían que planificar la estructura de logística y que igual, en un tiempo determinado, tendría que irme yo u otra persona. Entonces le dije que los contratos que había tenido eran en fraude de ley y que, con los tres años y nueve días que iba a hacer en la empresa, era un trabajador indefinido. Sin embargo, 18 días antes, el gerente me avisó por teléfono que no seguiría en la empresa. Luego, en una reunión, me dijo, para que no lo denunciase, que tenía pensado contratarme en junio. Le pedí que esa propuesta la hiciera por escrito, pero se negó.

– ¿Qué hizo ante esa negativa?

– Empecé a concentrarme ante algunos centros comerciales de Emaús en Bilbo y Getxo, principalmente. He hecho nueve concentraciones. LAB se reunió con ellos, pero no han querido negociar. En el acto de conciliación reconocieron el despido improcedente y la indemnización, pero no la he aceptado, porque quiero la readmisión. Tengo el juicio en junio. Me reuní con la presidenta de la cooperativa y me dijo que lo habían hecho mal desde el principio, pero que no había solución de readmisión, porque había empezado a protestar por el despido en los centros comerciales.

– ¿Han contratado a otros trabajadores en su puesto?

– Decían que no podían, pero nada más echarme han contratado a dos conductores más. Estábamos 60 trabajadores en Emaús Bilbao y en logística, de 15 a 20. Casi todos los trabajos que hacemos son para los ayuntamientos.

– ¿Una empresa de inserción, que está subvencionada por la Administración, puede realizar contratos en fraude de ley sin que nadie les llame la atención?

– Un requisito para que obtengan el reconocimiento de empresa de inserción es que no pueden realizar despidos improcedentes. Sin embargo, la legislación no aclara si cuando ocurre eso se le puede quitar la subvención. La presidenta me comentó que sí había mirado esas posibilidades antes de despedirme, de forma definitiva.

– ¿Los demás trabajadores tienen problemas con la dirección?

– En Emaús hay 22 cooperativistas. Algunas de ellas están de baja por depresión por la presión que ejerce el gerente contra ellas. Las cooperativistas se han bajado el sueldo un 25% y el gerente lleva desde julio del año pasado trabajando en Bilbo o Getxo una semana y otras tres semanas en Mallorca, donde trabaja su mujer y está su hijo.

– ¿Qué salario tenía usted?

– 1.200 euros al mes, con todo. Las cooperativistas cobrarían parecido, igual 100 euros más, y los peones de inserción sobre 900 euros. Se les llena la boca con los temas de inserción. Hay un detalle que cuando íbamos a recoger muebles o lo que fuera, los dueños de la vivienda nos daban una propina, que se juntaba, y al final de año se repartía. Han estado tres años sin hacerlo, hasta el año pasado que empecé a mover el tema. Se quedaron con el dinero de las pro- pinas que nos daban.

(Juanjo Basterra, Gara)

http://esinformacion.blogspot.com.es/2014/03/oskar-perez-extrabajador-de-emaus.html

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