Hola, escribo en este espacio, compañeros, desde la ciudad de Zaragoza. Mi pareja, de nacionalidad rumana, residente en España hace siete años y trabajando desde el primer día no se atreve por miedo a represalias. Trabaja en la hostelería hace once años, o sea, en su país ya trabajaba en el sector de la hostelería. Para quien no lo sepa, en Rumanía no existen bares por doquier como aquí, por lo que son más frecuentes los hoteles con este tipo de servicios. Para la información de todos allí se exige a todos los trabajadores una cualificación especifica que aquí no hay, un examen médico, certificado de enfermedades infectocontagiosas periódico, y sin el cual no se puede trabajar: aquí nada de nada, me ha contado las prácticas que se realizan en todos, sí, compañeros, en todos los establecimientos hosteleros en los que ha trabajado. Que yo por ser ella quien me lo cuenta, le creo a pies juntillas, y que aquí no voy a desmenuzar por puro pudor y vergüenza para nuestro sector hostelero. El programa del afamado Cheff Chicote se quedaría en una simple anécdota. Todo esto sin tener en cuenta las condiciones laborales por las que ha tenido que pasar: desde bares-cafeterías de renombrón en Zaragoza capital, los cuales se dedicaban a forrarse a costa de realizar contratos tercermundistas, llámese, jornadas de 60 horas, con un contrato de 20 horas por 600 Euros y aguantar que te digan que para eso eres rumana. Contratos de un solo día durante meses, o bien pagarse un asqueroso bocadillo de salchicha después de 10 horas de trabajo y salir a las 03;00 horas de la mañana sin haber tomado ni agua. Que sepáis que estas prácticas se están realizando y doy fé de lo que escribo y se puede demostrar documentalmente en nuestra querida ciudad de Zaragoza. Compañeros y compañeras he sido suave en mi exposición, la cosa es bastante más grave que todo esto, así nos roban a los trabajadores-as una panda de chorizos, que encuentran en este sistema que nos han implantado este Gobierno donde los derechos básicos fundamentales, que tantos años ha costado conseguir y consolidar, en una sola legislatura se han esfumado. No encuentro forma de explicarle a mi pareja que en este país existían derechos laborales, pues no hay manera de ejercerlos hoy por hoy.