He estado leyendo el caso de un compañero de Ikea Alcorcón (respecto a la huelga). Es sorpréndete encontrar tan poca información sobre lo que ocurre de puertas para dentro. Es cierto que tradicionalmente, por lo que conozco a través de mi corta trayectoria laboral (17 años concretamente), por lo que conozco a esta empresa concretamente -son ya 7 años trabajando en ella- acontecimientos como los que se cuentan son penosamente ciertos. Debido a la crisis (a la estafa de algunos, si se me permite ser más preciso) la presión laboral ha aumentado en medidas difícilmente cuantificables, pero haré mi pequeño resumen.

1. Reducción de la plantilla. Por poner un ejemplo, en el área de trabajo donde desempeño mi función, hemos pasado de 20 personas a la mitad. Teniendo en cuenta que las ventas y el volumen de trabajo no han disminuido (quiero decir tareas de desempeño y desarrollo, competencias directamente unidas a nuestra sección), se entenderá que la reducción complique alcanzar los objetivos personales y por causa y efecto los del grupo.

2. Horarios: con la reforma y la nueva ley de domingos, se ha alterado claramente el derecho a la conciliación familiar, es decir se nos ha impuesto en las narices una situación difícil. Por poner un dato, en este año a mitad del curso se nos ha modificado la planificación de los días libres, se ha cambiado la frecuencia de entradas y salidas horarias y se han aumentado los domingos o días festivos. Esto a mitad de curso, rompiendo el acuerdo colectivo interno. Se entenderá desde fuera lo que eso supone. Aquel trabajador que tenía organizado su tiempo, complementado el trabajo con estudios, cursos, asuntos personales, otros trabajos, etc. de repente, aprovechando la ley de reforma, sin tiempo para reaccionar se encuentra modificado sustancialmente el horario acordado que corresponde las fechas de entre 2012-2013. Así de tajante. Argumentos para el cambio: de nuevo la crisis. (La dichosa estafa, no puedo llamarlo de otra manera) ante la situación actual, la empresa pide un esfuerzo a sus trabajadores. Quiero detenerme en este punto. Pide un esfuerzo y quisiera dar mi punto de vista sobre lo que es el esfuerzo y sobre el concepto de la empresa de esfuerzo. ¿Esfuerzo es asumir la estafa que lleva en sus derivados la reducción de derechos laborales conocidos más o menos por todos? Por cierto, una estafa de la que yo personalmente no me da la gana sentirme responsable en la misma medida que otros, pero, en cambio no sólo debo hacerme responsable moralmente (porque esto parece un ejercicio de moralidad empresarial que si no te la tragas, quedas excluido, castigado, finito…). Si no que también debo de sostener el peso de esas crisis sobre mis hombros como ninguno. Porque mientras la empresa sigue ganado pasta (los datos de este año dicen que están por encima del anterior) ellos se agarran a un clavo calentito: ¡objetivos¡, es decir fijan objetivos de crecimiento, si el año pasado crecieron X cantidad, este año han de crecer de la misma manera que crecieron el año anterior.

Otra cosa no, pero sentido del humor tiene un rato. Es como sí Pau Gasol se enfadara con la naturaleza porque como hasta los 18 años creció entre 6 y 8 centímetros cada año, y a partir de los 18 se estabilizó su crecimiento, pidiera, o mejor, impusiera a las hormonas encargadas del crecimiento que varíen el orden y que trabajen cuando no les toque, que asuman el trabajo de las plaquetas, de los glóbulos rojos y blancos, y que se olviden de las leyes naturales: no es suficiente hasta donde llegaron. (…) ¿No sería razonable valorar las ventas actuales (excelentes por cierto) y hacer un ejercicio de reflexión, entender las circunstancias, mantener los valores diferenciales (que por cierto también son rentables) y seguir creciendo de forma sostenible? Me parece que quizá eso sí le podamos llamar esfuerzo. Y no lo otro, que esta más cerca de la paranoia capitalista, que de la razón del capital.

El 3 punto tiene que ver con el futuro, ¿qué nos espera? ¿Qué movimiento en nombre de la crisis aparecerá? No voy a jugar a pitoniso, pero las hormonas del crecimiento andan revoltosas por los pasillos de la República ikeana. Estoy acostumbrado a ver cómo los clientes se pierdan por ellos, ahora me pregunto si quizá éste será nuestro destino.