Buenos días, mi nombre es Raquel H. A. Me gustaría denunciar públicamente la situación de los trabajadores del Hotel Olimpo en el municipio de Isla (Cantabria).

El director del hotel es un concejal del Ayuntamiento de Arnuero, José Ramón O. S.E. Su familia ha recibido (creo recordar que en 2010) la medalla de oro al mérito turístico en Cantabria, cuestión que creo que es una absoluta vergüenza.

Es muy fácil hacerse rico y abrir hoteles a cambio de explotar a los trabajadores y dejando en el trabajo la salud y la dignidad.

La situación es la siguiente:

Para esta temporada de verano 2012, el director del hotel llevó a cabo un proceso de selección en Castilla y León de personal para el hotel. Yo fui una de las seleccionadas como camarera (yo soy de Valladolid) y me incorporé a trabajar el 21 de junio.

Las condiciones verbales del contrato eran 10 horas diarias, con un día libre semanal, manutención y alojamiento para los trabajadores. El sueldo de 1925 euros brutos mensuales, 1300 netos.

Una vez llego allí, el departamento de personal me dice que en nómina serían aproximadamente 1100 declarados y el resto, hasta los 1300 en dinero B. Desde el principio ya sonó todo a engaño.

Pero sin duda, lo que me gustaría denunciar son las condiciones de los trabajadores, que roza la esclavitud. Jornadas de 14 y 15 horas diarias, por supuesto por el mismo sueldo.

Mi caso personal es que entraba a dar los desayunos, a las 7.15 horas de la mañana hasta después de dar las comidas (sobre las 17.00 horas). Volvía a entrar a las 19.30 – 20.00 horas y acababa la jornada sobre las 12 de la noche. Y al día siguiente volvía a hacer la misma jornada y así continuamente. No me daba tiempo ni a dormir 6 horas

Un ritmo de trabajo bestial, aguanté 4 días trabajando y me fui porque mis quejas no fueron bien recibidas tachándome de vaga y que si me pensaba que había ido allí a no hacer nada.

En ese momento, llena de ira, subí a mi habitación del hotel donde me dieron hospedaje (un cuchitril donde estábamos dos trabajadoras, donde casi no podías ni ponerte de pie porque era abuhardillado), hice las maletas, las bajé al coche y me volví a Valladolid.

Por favor, creo que es inhumano, para mí y para cualquiera y me gustaría que esta situación fuera pública.

Otra cuestión era la de las comidas. Se comía a las 12.30 y se cenaba a las 19.30. Había días que había tanta gente en el comedor de personal que no podías ni sentarte a cenar, por lo que si esperabas a que acabara la gente para poder cenar dignamente, se pasaba la media hora que teníamos y debía esconderme para que el director no me viera cenando. Incluso me dijo la encargada del restaurante que cuando pasase eso, me cogiera mi plato y me fuera a cenar a las escaleras.

No podía comer nada para desayunar, tenía que cogerlo a escondidas y por supuesto nada de comer entre horas si tenías hambre. Por lo que pasaba 15 horas seguidas sin comer absolutamente nada y trabajando de pie y cogiendo peso durante 14 o 15 horas. ¿Qué clase de trato es ese?

De todas formas, sé que no tengo apoyo de ninguno de mis compañeros, cuando me marché nadie vino ni a preguntarme cómo estaba, hay mucho miedo hacia el jefe y se agudiza con la situación de desempleo que está atravesando el país.

Aún así, creo que hay cosas por las que no se puede pasar, somos personas y la esclavitud se abolió hace muchos años.