Soy trabajadora en un supermercado de la cadena DIA y cada jornada que pasa, estoy más y más cansada de la situación que vivo. El ritmo de trabajo que hay que llevar en estos supermercados supera a mucha gente. No es fácil encargarte de varias secciones, sin tener errores y en un tiempo récord.

La escuela formativa de Supermercados Dia, funciona durante todo el año, impartiendo cursos a unas 12 personas por semana, de las cuales, todas son contratadas. Pero pocas aguantan mucho tiempo. Hay que aprender rápido y saber sobrellevar la presión. Para la colocación de productos hay tiempos muy difíciles de cumplir, así como para las cajeras, deben superar un numero de artículos vendidos por minuto y rebajar el tiempo de espera hasta cobrar la compra. Normalmente el personal es insuficiente en estos supermercados y eso sin contar que no acostumbran a cubrir bajas, ni vacaciones de ningún empleado de la plantilla. Prácticamente cada día te amenazan con la cola del paro o con cartas de amonestación si no cumples con sus expectativas. Se tiran a diario cantidades ingentes de comida aún aprovechable pero que los trabajadores tenemos terminantemente prohibido hacer cualquier otra cosa que no sea tirarlo todo al contenedor de basura.
Son muchas cosas que aún podría contar sobre esta empresa que se dedica a engrandecerse a costa de sobre explotar a sus trabajadores.