Tramposo despido colectivo


Un grupo de empresas dedicada a las Artes de Gráficas en Alcorcón ha decidido despedir a 49 trabajadores, incluyendo a  Manuel Ruiz, secretario del Comité  de una de las empresas afectadas y Manolo Galán, presidente del mismo. El resto de empresas afectadas han nombrado a 2 trabajadores “ad hoc” cada una de ellas a los que también han despedido. En la mesa negociadora de ese despido colectivo estaban los miembros del Comité de empresa (8 trabajadores),  4 miembros de dos comisiones “ad hoc”, un asesor por parte de CCOO y otro por parte de UGT y el jefe de recursos humanos junto con el abogado de la empresa (bufete Jiménez de Parga). Conocieron la lista de afectados (60 trabajadores) la mitad de la plantilla de las 3 empresas afectadas. El primer día la parte social (8 del Comité de empresa y 4 representantes “ad hoc”) conoció que cuatro de ellos estaban incluidos en la lista, ¡menuda situación de partida!

Desde el primer día la parte social sabía también que a ese grupo de empresas no sólo correspondían las tres que habían presentado el despido colectivo, porque había otras empresas que no se citan en el despido colectivo que forman parte de ese grupo con unas cuentas más saneadas, porque suelen ser las que reciben los pagos o cobran los alquileres de las naves a las afectadas por el despido colectivo, hasta el punto de que alguna de esas “empresas ocultas” sólo tiene un trabajador y unos beneficios importantes. Pero de ésa, como de otras, no se ofrece ninguna información contable. El periodo de consultas se desarrolla como “formalmente” prevé la ley en un plazo de un mes, y digo formalmente, porque no tuvo contenido, se trataba solo de que pasara el tiempo, la empresa oía “cortésmente” lo que proponía el Comité y expresaba su intención de estudiar la propuesta, pero nada era cierto, todo era apariencia, la estrategia ya estaba pensada.

A efectos legales la empresa ha hecho concesiones porque propuso 60 despidos inicialmente, aunque tenía pensado desde el principio que fueran 49, por varias razones: porque habían afectado a trabajadores de la plantilla con 63 y 64 años y es más barato esperar a que cumplan la edad de jubilación que pagarles la indemnización por despido y porque a partir de 50 despedidos la ley exige que la empresa que presente un “plan social”, que ya no es nada importante, pero si no hay que presentarlo, la empresa rebaja aún más los costes, ya no habría que pagarle a una empresa de “out-placement” para que me elabore unos currículum estupendos de cada trabajador que acabarán en cualquier papelera. Así es que tras un periodo de consultas de un mes con el grupo de empresas afectado (elegidas muy bien porque son las que tienen las pérdidas, excluyendo las que tienen el patrimonio) con una representación social sin conocimientos para negociar un despido colectivo que además sabe que está afectado por la extinción, la empresa decide en un acto de “paternalismo  con sus trabajadores de toda la vida” reducir el número de extinciones de 60 a 49, ¡¡¡qué gran
esfuerzo¡¡¡. Para ello quitó de la “lista negra” a los mayores, cercanos a la edad de jubilación, y a algunos que han decidido aceptar una rebaja de sueldo del 65% del salario a fin de no perder el preciado puesto de trabajo, ¡qué buen empresario! Y entre los afectados se quita del medio al presidente y al secretario del Comité de Empresa que, por cierto, son los únicos que han movido ese comité desde que se formó hace cuatro años, han planteado denuncias ante la Inspección de Trabajo, han exigido a la empresa que cumpla con el convenio colectivo, en fin…han ejercido su papel de representantes mientras el resto de los miembros del Comité ejercían su función en silencio. Así es que estaba claro, estos dos trabajadores, casualmente presidente y secretario del Comité, estaban en el “punto de mira”, molestaban en exceso, demasiado exigentes, tenían que desaparecer, eso sí, dentro de la legalidad, la empresa nunca haría nada fuera del marco de la Ley, y pensaron, ya está, cerramos el departamento al que pertenecen estos dos “subversivos”. Para ello han despedido a otros dos compañeros (el departamento eran 4 personas), y ahora que hagan este trabajo otros, porque el departamento es imprescindible para el proceso productivo, es decir, que la labor que se desempeña en ese área de la empresa es necesaria para conseguir el producto final. En fin…como decía un conocido
abogado de CCOO cuando se lo contaba: “El truco del almendruco”. Y ahora están todos en la calle sin indemnizaciones porque en la última reunión del periodo de consultas ya quedó claro por parte de la empresa que las indemnizaciones serían “en diferido”. ¡Hasta las expresiones del PP llegan a las mesas de negociación!.

 

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