El trabajo doméstico no sale de la zona sumergida


El plan pergeñado por el anterior Gobierno y desarrollado por el actual para regularizar el trabajo doméstico e igualar en derechos a las empleadas del hogar con el resto de asalariados está fracasando, según constatan los resultados cosechados hasta junio. ¿Por qué está ocurriendo así? Las razones son variopintas, creen los sindicatos: no hay inspecciones para forzar la regularización, la crisis no ayuda al proceso y en no pocos casos, según la versión sindical, las propias trabajadoras son remisas a cambiar su situación actual por temor a que sus ingresos se resientan.

El Ejecutivo dio luz verde el 1 de enero a la ley en la que se impone que las trabajadoras domésticas tienen que integrarse en el régimen general de la Seguridad Social y que todas tienen que estar de alta desde la primera hora de trabajo, algo que no ocurría hasta ahora. Para la adaptación al nuevo sistema se dio un plazo de seis meses. El trasvase está siendo lento. Las estadísticas, al cierre de mayo, señalan que en cinco meses la normativa sólo ha hecho aflorar 730 empleos sumergidos en Asturias, cuando las expectativas eran de superar los 8.000. A nivel nacional, se han producido 24.000 regularizaciones, cuando se esperaba que aparecieran más de medio millón. En los últimas días, los sindicatos aseguran que están recibiendo un aluvión de consultas sobre los procesos que se deben de seguir para pasar del antiguo régimen de empleadas domésticas al nuevo, en el que se regulan entre otras cosas el sueldo que debe de cobrar la trabajadora, el horario a cumplir o los días de vacaciones a los que se tiene derecho.

Ana Alonso, secretaria del área de la mujer de CC OO de Asturias, asegura que a muchas trabajadoras domésticas «que están cobrando por encima del salario mínimo, ahora los empleadores quieren ajustarles los salarios para compensar lo que ellos tienen que abonar por las cotizaciones sociales. Al final, todo acaba recayendo sobre los más débiles». Las representantes sindicales aseguran que entre muchas de las empleadas domésticas que continúan trabajando sin estar de alta en la Seguridad Social hay bastantes reticencias a regular su situación, por el temor a perder dinero con el cambio o por no querer que salgan a la luz los ingresos que están percibiendo.

La sindicalista asegura que «pensábamos que la nueva regulación iba a ser más favorable e iba a ayudar a que aflorara más empleo sumergido». No obstante, Ana Alonso aseveró que este mes de junio será crítico para conocer si la nueva normativa está siendo efectiva, ya que el plazo que ha dado el Gobierno para que estas trabajadoras regularicen su situación finaliza el próximo día 30.

Los sindicatos argumentan, además, que resulta muy complicado llevar a cabo controles para vigilar el empleo sumergido, ya que la ley prohibe entrar en un domicilio privado para realizar una inspección de trabajo. La secretaria general del área de mujer de UGT, Clara Casiano, destaca que «hay una clara falta de inspección, que podría llegar a solucionarse en cierta medida imponiendo unas sanciones o multas más duras».

Además, el trasvase de un régimen a otro no va todo lo rápido que se esperaba. Según las estadísticas, aún hay 3.720 empleadas domésticas que cotizan en el antiguo régimen que desaparecerá el 1 de julio (de las 6.982 trabajadoras regularizadas que hay en el sector). «Muchos lo están dejando para última hora, y ahora están entrando las prisas», destaca la ugetista.

Con esta nueva regulación, impulsada por el anterior Gobierno nacional que dirigía José Luis Rodríguez Zapatero, el Ejecutivo pretendía equiparar el derecho de las empleadas domésticas al del resto de trabajadores. Los empleadores, quienes las contratan, tienen la obligación de dar de alta en la Seguridad Social a las trabajadoras desde la primera hora de trabajo en el hogar. Los sindicatos calificaron a esta ley como «un paso histórico» para el sector. Aunque criticaron que a estas empleadas aún les queda mucho recorrido para equipararse por completo en derechos laborales. Una de sus mayores reclamaciones ahora es que estas trabajadoras tengan derecho a prestación de paro, una laguna que la actual regulación no ha ayudado a resolver.

http://www.lne.es/economia/2012/06/14/trabajo-domestico-sale-zona-sumergida/1256517.html

 

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