La factura del amianto


Pedro Lete y Alfredo Fernández están enfermos de cáncer y este mismo año han descubierto que su enfermedad podría haber sido ocasionada por el amianto, una sustancia cancerígena que se empleaba con asiduidad en la empresa a la que dedicaron buena parte de su vida laboral y cuyo polvo inhalaron sin ninguna protección respiratoria desde hace ya medio siglo. Es la conclusión a la que llega el informe elaborado por Osalan y que les ha servido para que la Seguridad Social mejore sus pensiones y sean incluidos en el fichero de vigilancia postocupacional de trabajadores expuestos al amianto en la CAV durante su vida laboral.

Sin embargo, su vía para el reconocimiento de responsabilidad civil, como sucede en otros casos que derivan en sentencias que condenan a las empresas a indemnizar a los afectados, es más compleja, ya que la compañía para la que trabajaron, Paisa (Productos Aislantes S.A.) de Errenteria, desapareció en 1988.

¿A quién reclamar cuando tu empresa cerró hace 24 años? De la mano del sindicato CCOO y con la esperanza de que algún día se cree un fondo de compensación para estos casos, ambos estudian la posibilidad de exigir responsabilidad civil a la multinacional Ercros, ya que Paisa pasó tras el cierre a manos de Explosivos Rio Tinto y finalmente terminó en Ercros. Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral de CCOO-Euskadi, asegura que ya hay sentencias favorables en esa dirección y les anima a pelear.

“A nosotros nos han arruinado la vida”, dice Ángeles, esposa de Pedro Lete. “Yo pensaba que lo de mi marido era por enfermedad y te conformas, pero si es por esto… Sentimos dolor e impotencia. Los que nos animan a seguir adelante son los hijos, porque si no, ya habríamos tirado la toalla”. Pedro apostilla: “Si no, tal como estoy, cómo iba a empezar con jaleos”. Alfredo y su esposa están en las mismas. Fue su hija quien les abrió los ojos y contactó con CCOO.

El propio informe de Osalan que sirve de base para el reconocimiento profesional de su enfermedad, habla de claros indicios sobre su exposición al amianto de estos exempleados de Paisa en sus puestos de trabajo y constata que hay documentación que confirma la utilización de amianto en el proceso de producción de esta empresa. El testimonio de otros excompañeros de fábrica, en calidad de testigos, confirma que ambos trabajaron en esta compañía en las condiciones que los propios afectados detallaron a los técnicos del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, Osalan.

Sin embargo, el mismo documento añade que “al tratarse de exposiciones en época pasada de hace más de 40 años, y en centros de trabajo que han desaparecido, no es posible reconstruir las condiciones de trabajo existentes en esa época, por lo que resulta muy difícil determinar la posible exposición a factores y agentes de riesgo. Además, no existen evidencias objetivas que permitan acreditar la exposición, tales como evaluaciones higiénicas que determinen la duración e intensidad. El informe no tiene efectos de cara a una posible exigencia de responsabilidad.

Alfredo recuerda y lamenta las condiciones en las que se trabajaba entonces, sin apenas medidas de seguridad. “Tenías un montón de empresas de todo tipo en la zona y no se hacía nada por la seguridad del trabajador. Todo era producir”.

Cuando ambos empezaron a trabajar como pinches en Paisa, apenas tenían 15 años. Pedro Lete fue el primero de ellos. Hoy tiene 69 años y comenzó a trabajar en Paisa el 20 de marzo de 1957, donde permaneció hasta el 31 de marzo de 1988. Estuvo de pinche durante siete meses, en la sección de acabado, y luego desempeñó otras labores, pero el informe destaca el “ambiente pulvígeno” en el que se movía. Según relatan los técnicos de Osalan, “concretamente, para la fabricación de la carcasa para las baterías de automóviles se utilizaba bakelita (tenía entre un 7% y un 16% de amianto), ebonita y pasta asfáltica y todas ellas llevaban añadido amianto y polvo de talco”.

“El polvo con contenido de amianto era respirado por todos los trabajadores presentes, ya que no disponían de ningún tipo de protección respiratoria”, indican los autores de la investigación.

Alfredo Fernández, con 68 años y en pleno tratamiento de quimioterapia por el cáncer de pulmón que padece, comenzó a trabajar en Paisa algo más tarde, el 19 de enero de 1959 e inicialmente solo lo hizo durante nueve meses, hasta el 15 de octubre de ese año. En ese periodo trabajó como pinche, principalmente en las secciones de compresión y amasado. Luego regresó a la fábrica en una segunda época, donde permaneció desde septiembre de 1967 hasta abril de 1973. Estuvo unos años en la planta de Errenteria, hasta que la empresa se trasladó a Oiartzun.

Durante esos años trabajó como oficial de primera de tornero en la sección de mantenimiento. La presencia del trabajador en las diversas secciones de la fábrica, ocasionaba, según Osalan, “la inhalación por este del polvo que se generaba en el proceso productivo, con contenido de fibras de amianto”, y sin “ningún tipo de protección respiratoria”.

La inhalación de fibras de amianto puede causar diversas enfermedades. Según Osalan y por orden de frecuencia: enfermedad pleural no maligna, cáncer de pulmón, mesotelioma maligno, asbestosis o neoplasias en otras localizaciones.

El uso y la comercialización del amianto, frecuente en los 60, 70 y 80, no fue prohibido definitivamente en el Estado hasta 2002, aunque las variedades más perjudiciales se cortaron en 1984 (amianto azul) y 1993 (amianto marrón), respectivamente.

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