Imaginarium ofreció prácticas fraudulentas: una sentencia de un juzgado de lo social de Madrid ha condenado a la empresa de juguetes a contratar como trabajadoras a once becarias. Estas once personas cobraban 426 euros al mes por una jornada completa como dependientas en sus tiendas. A pesar de que la empresa aseguró que se trataba de becarias que seguían formándose, la sentencia señala que el curso en el que estaban inscritas no justificaba su condición y estaba pensado “en función de las necesidades de la empresa” y no de su formación.

La oferta data de 2013: “Prácticas en tiendas Imaginarium. Formación en tareas relacionadas con gestión de tienda: Atención al cliente, gestión del visual merchandising, gestión de stocks. Programa de formación adaptado a las prácticas”. La Oficina Precaria denunció entonces ante la Inspección de Trabajo que la oferta de Imaginarium buscaba cubrir puestos de trabajo con becas.

La Inspección constató que, tras la apariencia de prácticas, se escondía en realidad una relación laboral. Dio de alta como trabajadoras a tiempo parcial a las once personas, “que realizaban prácticas externas sin el amparo legal correspondiente”, y requirió a la empresa el pago de las cotizaciones sociales y de los salarios que habían dejado de percibir como becarias.

La empresa impugnó la actuación de la Inspección y ahora una sentencia de los Juzgados de lo Social de Madrid refrenda lo hecho por el inspector y obliga a que Imaginarium dé de alta como trabajadoras a estas once personas. Su trabajo consistía en tareas de venta y ordenación y limpieza de la tienda, “aunque limitada en algún función como la de caja”. Este tipo de labores ya sirven, dice el juez, para declarar la existencia de un contrato de trabajo y no de una beca.

La sentencia señala además que el curso en el que las becarias estaba inscritas para poder hacer las prácticas estaba pensado “en función de las necesidades de la empresa”. “El curso, que se puede realizar on line, y en consecuencia la formación de referencia, es de escasa entidad y, por ello, cabe deducir que más que necesitar de prácticas para completarlo, está expresamente pensado para las necesidades de la empresa y, por tanto, que las supuestas prácticas son en realidad parte de la prestación laboral que adquiere más eficacia con los conocimientos adquiridos en el curso. Es decir que el curso está realizado en función de las necesidades de la empresa y no las prácticas en función de la formación de los estudiantes”, dice el fallo.

La Oficina Precaria calcula que el 73% de las personas que hacen prácticas desempeñan las mismas funciones que un trabajador de plantilla. Hace un mes, la Oficina presentó en el Congreso junto al grupo parlamentario Podemos-En Comú-Marea una Proposición no de Ley (PNL) para regular las prácticas en las empresas y acabar con la precariedad de los becarios. La Unión Progresista de Inspectores de Trabajo, que ha celebrado la sentencia contra Imaginarium, pide también una revisión de la legislación sobre prácticas.

Imaginarium ha recurrido la sentencia y dice que actualmente no tiene en marcha “este tipo de acuerdos de colaboración”. La empresa asegura que dos de las becarias a las que se refiere la sentencia ya trabajan en sus tiendas con contrato indefinido.

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