La cara oculta de Silestone: silicosis y represión antisindical

Sindicato Marea Sindicalista para ABP


En 2009 comienzan a llegar casos en la Bahía de Cádiz de enfermedades respiratorias que no son habituales en la zona. La Doctora Cristina García Vadillo, directora de la gestión clínica de Neumología en el hospital Universitario de Puerto Real fue la primera que detectó la silicosis en la zona de Cádiz. Esta enfermedad jamás había existido en esa zona por ser una enfermedad común en los mineros.

Andrés Rabadán, epidemiólogo, jefe de salud pública de la Junta de Andalucía en Cádiz, también fue testigo de los primeros casos de la fibrosis pulmonar ya que puso en conocimiento la doctora Cristina García Vadillo, y tras hacer un estudio de anatomía patológica, concluyeron que estaban ante un caso de Silicosis de libro, sólo que este trabajador no trabajaba en la mina, sino en un taller de mármol.

Así comenzó una investigación en la que también participó Aránzazu Pérez Alonso, una residente del hospital Puerta del Mar de Cádiz. Se realizó un estudio a 46 enfermos de una media de edad de 33 años que se publicó en la prestigiosa revista científica International Journal of Ocupational and Emviromental Health (Revista Internacional de Salud Laboral y Ambiental). Demostraban que se encontraban ante una nueva enfermedad derivada de los nuevos materiales de construcción como el aglomerado de cuarzo y producida por las escasas medidas de protección y que concluían que basta con un año de exposición (en la minería 3 años) para causar daños pulmonares.

Los aglomerados de cuarzo tienen entre un 70% y un 90% de sílice, mientras que el mármol sólo tiene un 5%, pero los trabajadores no aumentan las medidas de protección. Este aglomerado, al ser manipulado, libera micropartículas de sílice que si se inhalan quedan adheridas al pulmón. Esto provoca neumoconiosis, acumulación de polvo inorgánico, que desencadena cambios en los tejidos. El 40% de los afectados termina padeciendo un cáncer de pulmón. Además, otros problemas de salud están asociados a la silicosis: complicaciones reumatológicas, renales, cardiopatías, esclerodermia…… etc. Contra esta enfermedad no hay tratamiento, en último recurso el trasplante pulmonar, pero sin buenos resultados.

En estos pacientes, además de las cuestiones médicas, hay que añadir el aspecto humano, social y económico.

Tras los casos de Cádiz se detectan muchos más casos en toda España, casos como el de José María Gamero fallecido de Chiclana con 35 años en la mesa del quirófano al intentar un trasplante pulmonar y tras padecer un deterioro importante que le impedía hacer cualquier actividad física. José María junto con Agustín Cebada de 33 años, son las primeras víctimas oficiales de muerte por silicosis debida al aglomerado de cuarzo. A ellos hay que añadir un empresario de una marmolería que se suicidó por el peso de la enfermedad y la presión de las responsabilidades personales y económicas.

Este material es muy usado en la fabricación de encimeras de cocinas y baños, revestimiento de paredes, etc. y comercializado bajo marcas como Silestone (la más extendida internacionalmente), Compac o Querella.

Oficialmente no hay un censo de enfermos ni de muertos, pero los trabajadores de COSENTINO, la mayor empresa de aglomerado de cuarzo que tiene sus instalaciones en Cantoria – Almería, hablan de más de 35 muertos, según la revista Entrevista, y muchos afectados sólo en el entorno de la fábrica. La Mutua Universal con la que tiene el concierto podría tener datos de trabajadores afectados -por lo que nos indican de modo confidencial hay muchos casos de afectados contabilizados en dicha Mutua Universal en Almería-.

COSENTINO, fabricante del Silestone, es una empresa de más de 1400 trabajadores situada en la comarca de Macael, en Almería, y es el motor económico de dicha comarca. En los casos denunciados en Euskadi y en Cádiz se acusa a esta empresa de no haber dado la información adecuada sobre el manejo de su producto y sobre las causas que se podrían derivar de un manejo inadecuado sin la protección mínima para impedir las afecciones por la silicosis. Dentro de la misma fábrica existe un protocolo de actuación y unas medidas de seguridad, pero éstas resultan insuficientes e incluso directamente no se cumplen. Un buen ejemplo es este protocolo de actuación:

En el punto 9 indica claramente NO SOPLAR. Sin embargo, según los trabajadores en los partes de trabajo se insta a los trabajadores a soplar cuantas veces sea necesario hasta eliminar todos los residuos.

Al objeto de evitar la acumulación de polvo de sílice dentro de las naves se decide instalar unos extractores que lo único que hacen es sacar este polvo hacia el exterior sin filtros, contaminando todo el entorno.

Las pulidoras que deberían actuar con agua a fin de evitar el polvo, en muchas ocasiones, debido a la escasez de este elemento en la zona, lo hacen sin ella o con muy poca, lo cual produce un elevado polvo de sílice que contamina no sólo la nave donde se produce sino todo el entorno.

Cosentino puede presentar sus protocolos de actuación, pero no los cumple, o inspecciones favorables, pero que las pasa en el Hotel o con citas concertadas en las naves prefijadas, o unas instalaciones que pueden evitar el polvo, pero que no funcionan por falta de agua. Esto a los ojos de la Administración Pública parece tener todas las garantías, pero no a los ojos de los trabajadores que sufren las consecuencias de una empresa irresponsable y una Administración ciega o comprada.

LA PRENSA:

La revista INTERVIU se hace eco de los casos de SILICOSIS en varias de sus publicaciones. La periodista Inma Muro destapa los casos de esta enfermedad laboral.

Así el día 11 de septiembre de 2017 saca este artículo tras su paso por Almería investigando sobre la Silicosis en Cosentino.

LA INSPECCIÓN:

Con mirar para otro lado cumple su cometido. Cuando pretenden realizar una inspección, avisan con tiempo a la Empresa y a veces dichas inspecciones se realizan en el hotel “LA TEJERA” propiedad de Cosentino en Olula del Rio, según nos cuentan muchos trabajadores de la empresa.

Para cuando se realizan dichas inspecciones se tiene limpia la zona de trabajo que visitarán los inspectores y se trabaja de forma que se cumplan los protocolos, pero esto solamente ocurre durante el tiempo en que se realizan dichas visitas, de este modo los informes de los inspectores resultan favorables.

La realidad es bien distinta, lo cual nos lleva a la conclusión de que la empresa conoce a la perfección la forma de evitar la contaminación pero que les importa un pimiento la vida de los trabajadores, prefiriendo pagar indemnizaciones de más de 500.000 € para obtener el silencio de los enfermos a realizar inversiones que garanticen la seguridad de los mismos.

Por otra parte, estos dineros con los que pagan las indemnizaciones provienen de las subvenciones de los organismos oficiales, tales como la Junta de Andalucía, la Comunidad Europea o fondos Estatales que les son concedidos por “APARENTAR” ser una empresa modelo.

¿Son los organismos oficiales, tales como la Junta de Andalucía, cómplices involuntarios de esta situación?

Desde nuestro punto de vista no cabe la menor duda ya que gracias a sus ayudas públicas proporcionan recursos necesarios para poder pagar dichas indemnizaciones y además que Cosentino pueda implantar la “ley del miedo” en sus trabajadores.

Esta empresa no duda en despedir trabajadores que intenten sacar a la luz pública estas actuaciones, tampoco duda en despedir a todo aquel que pretenda, haciendo uso de su libertad sindical, exigir el cumplimiento de los protocolos de actuación o de libertades sindicales.

No le importa que esos despidos sean de forma improcedentes, pagan sus indemnizaciones y con ello generan miedo en la plantilla.

Las represalias de la empresa:

Nada más publicarse en la revista Interviú el artículo Dinero por Silencio se incrementa la presión sobre el Sindicato Marea Sindicalista, una presión que ya se venía ejerciendo desde 2015, y fundamentalmente contra el Delegado Sindical José Humberto Muñoz Villegas, hasta el punto de impedir poder presentar candidatura en las elecciones sindicales ya que inmediatamente tras iniciarse el proceso electoral son despedidos dos trabajadores que la empresa intuía que irían en dicha candidatura. Esto propició que cundiera el pánico ya que la persecución a este sindicato era clara y notoria: se borraron 23 de las 25 personas que integraban la candidatura. Esto está denunciado y pendiente de sentencia judicial por el juzgado de lo social número de 2 de Almería y pendientes de juicio también dichos despidos, amén de poner demanda por conculcación de derechos fundamentales en los juzgados de lo penal.

La reiterada negación por parte de la empresa en reconocer la Sección Sindical de Marea Sindicalista nos llevó ante la Inspección de trabajo que obligó a la empresa a reconocer dicha sección sindical. A pesar de ello siguen negando la información obligatoria para poder desempeñar su trabajo sindical. Se les ha negado poder participar en el Comité de Salud, y se les niega toda información referente a seguridad e higiene, etc.

Cosentino no sólo compra silencio sino también voluntades mediante el método del miedo ya que todos saben que no les importa pagar cuanto sea necesario y despedir a las personas que exigen sus derechos. Naturalmente esto les sería más difícil si no contasen con las ayudas económicas y millonarias que reciben de las distintas administraciones públicas. Por tanto, debemos considerar a éstas “cómplices involuntarios” de estos atropellos.

 

Nota: disponemos de material audio visual que demuestra todo cuanto en este escrito denunciamos.

Sindicato Marea Sindicalista. Abril de 2018.
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